Conclusiones de la Conferencia internacional “Hábitat III FollowUp”: Derecho a la ciudad, Nueva Agenda Urbana y contraste a la segregación, artículo de Morsolin para agencia ALAI

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Durante la Conferencia internacional “Hábitat III FollowUp” realizada en la Universidad Nacional de Colombia U.N. de Bogotá el viernes 21 de octubre de 2016, han participado varios expertos internacionales de la Conferencia de ONU Hábitat III de Quito, que ha reconocido formalmente el derecho a la ciudad.

El rápido y descontrolado crecimiento de las ciudades está de nuevo en la agenda de los líderes locales y mundiales. Primero fue en Bogotá, con la Cumbre Mundial de Alcaldes (12-15 octubre). Después en Quito (Ecuador), donde se ha realizado Hábitat III, evento en el que cada 20 años se reúnen los países a discutir los retos para las próximas décadas.

En la introducción Conferencia internacional “Hábitat III FollowUp”,  Gerardo Ardila, director del Programa de Ecología Histórica y Movilidad Humana de la Universidad Nacional, define el derecho a la ciudad: “Cuando hablamos de Derecho a la Ciudad planteamos la necesidad de que todos los ciudadanos de las zonas urbanas tengan acceso con facilidad a vivienda, oportunidades de trabajo, entretenimiento, salud y educación, y es obvio que muchas ciudades del mundo no le ofrecen eso a su población. Por esa razón, eluden el debate y evitan que ese punto sea incluido en la agenda. Sin ir tan lejos, Bogotá es una de esas ciudades que quedaría mal parada si se discutiera sobre lo que mencioné anteriormente, porque aquí las personas de la periferia de la capital no tienen hospitales ni escuelas cerca a sus hogares y sus viviendas son construidas improvisadamente”.

Habitat III Follow-Up Conference es un encuentro para cerrar Hábitat III y, a su vez, dar apertura al debate en las ciudades de América Latina y de otros países.

Este escenario reconoce los esfuerzos realizados en los encuentros de Hábitat III Alternativo, donde diseñaron caminos para continuar con el seguimiento a las metas establecidas por ONU-Hábitat y para fortalecer las alianzas mediante la colaboración internacional entre organizaciones de base, movimientos sociales, académicos, intelectuales y funcionarios de gobiernos locales comprometidos con los nuevos propósitos del urbanismo y los derechos humanos para el siglo XXI.

“Los aspectos para la discusión en las ciudades del mundo se tocan de una manera tangencial”, comentó Gerardo Ardila, profesor de la U.N. y coordinador de la Conferencia. “Entre los temas más visibles y que tienen más atención de la academia, que se centran en los objetivos de la política urbana mundial, se destaca la lucha contra la segregación, la exclusión  y las desigualdades en las ciudades del mundo”, subrayó.  El docente destacó que, además, se requiere profundizar en los análisis de mecanismos que garanticen el disfrute del derecho a la ciudad, del derecho a la vivienda y, a su vez, al aumento de las áreas de bosques urbanos como condición para enfrentar los impactos del cambio climático.

Hábitat III responde a la estructura definida por Naciones Unidas, centrada en su relación con los gobiernos nacionales y no con los locales.  “Pierde de vista la escala a la cual se generan y se resuelven los temas que ONU Hábitat tiene que enfrentar: la escala de las ciudades”, explicó el profesor Ardila. “Quienes creemos que el nivel nacional no es adecuado queremos encontrar un mecanismo que permita discutir, tomar decisiones, y ver cómo se crean unas condiciones para ejecutar políticas públicas basadas en una nueva manera de ver las ciudades en el siglo XXI: la escala de ciudad y de región”, concluyó el académico Ardila (1).

Inclusión del derecho a la ciudad en la Nueva Agenda Urbana

A la Conferencia de ONU Hábitat celebrada en Quito le faltó establecer más hojas de ruta para implementar los acuerdos y hacer realidad los anteriores. Así lo afirmó, Michael Cohen, profesor de asuntos internacionales de The New School, en Estados Unidos.

Durante la Conferencia Hábitat III FollowUp realizada en la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), el experto fue muy enfático en señalar que en la capital de Ecuador se habló mucho del qué: qué está ocurriendo con las ciudades, qué consecuencias están sufriendo los seres humanos a raíz de problemas como el cambio climático y la vivienda social, pero no se estableció un plan a desarrollar; no hay nuevas alternativas, un nuevo lenguaje, sino que todos son observaciones generales.

“El documento final menciona que se deben cumplir los objetivos de desarrollo sustentable que mencionan las ciudades, pero en ningún momento se habla de la pobreza o desigualdad, retos pendientes. Si vamos a buscar el progreso necesitamos reconocer estos temas como fundamentales”, afirmó el invitado Cohen.

Además, aseguró que en Quito no hubo presencia de jóvenes, una escasa participación empresarial y por esto no se le da una voz pertinente a sectores de la sociedad que deben tenerla.

La poca representación de los ciudadanos en Hábitat III, celebrada en ese país, es una opinión sobre la cual coincidieron los demás panelistas de la primera parte del evento titulado “Hábitat III y más allá: nuevos retos”.

Janet Sanz, teniente de Alcaldía de Ecología, Urbanismo y Movilidad de Barcelona, aseguró que el gran problema que tuvo Hábitat III es que no se puso en consideración la opinión de los ciudadanos.

“Soy muy crítica de la nueva agenda porque no se han aplicado los acuerdos de Hábitat II y los ciudadanos deben defender sus espacios, estamos frente a ciudades más ricas con ciudadanos más pobres por lo que se deben establecer relaciones de cooperación sobre las cuales emerjan ciudades más justas”, aseguró la invitada Sanz agregando que “el reto es utilizar el urbanismo para combatir la injusticia urbana, para garantizar el Derecho a la Ciudad”.

La tercera panelista, Marisa Glave, congresista peruana del Frente Amplio, aseguró que no se deben dejar de lado las instituciones a la hora de crear convenios que reconozcan los acuerdos de Hábitat II y III, porque de esta cooperación también depende la implementación. Sin embargo, afirmó que más allá de las cooperaciones tiene que existir un análisis del cuándo, reconocer cuáles son los problemas que aquejan a la sociedad y por qué se originaron, para poder darles una solución.

“Pensar en nuestras historias y en lo que no tenemos que seguir haciendo; la gente forma parte de ese proceso y debe conocerlo para poder tener una política de movilización”, señaló Marisa Glave, agregando que “la ciudades justas y sostenibles son la urgencia del siglo XXI. Merecemos ciudades donde podamos disfrutar de espacios públicos de calidad, no privatizados. En la Nueva Agenda Urbana si el objetivo es la justicia social, tiene costos: comunicación fluida con la gente”, concluyó Glave.

Durante el evento, Gerardo Ardila, profesor de la U.N. Sede Bogotá, destacó la participación de las delegaciones de Argentina, Perú, España y Estados Unidos, que permitieron dar una mirada crítica frente a lo ocurrido en Hábitat III y los nuevos retos que se avecinan.

“La ONU nunca ha dicho abiertamente que el debate está prohibido, de hecho, al evento invitan investigadores y políticos con ideologías contrarias, que podrían fomentar una discusión crítica, pero el tiempo que manejan para las intervenciones de cada uno de los invitados es muy corto y no da cabida para profundizar sobre ninguna ponencia. Además, no es un secreto para nadie que la organización es financiada por muchos de los países asistentes a Habitat III y que algunos de ellos no desean debatir sobre temas como el Derecho a la Ciudad. Por eso, no se da pie al debate”, resaltó Ardila (2).

La segregación impide la paz, según Ministro Pardo

A su vez, Rafael Pardo, ministro para el Posconflicto, aseguró que las agendas de seguimiento de este tipo son muy eficaces para fortalecer las políticas públicas de las diferentes ciudades. “En Ecuador, una inmensa cantidad de personas no se sintieron representadas por los asistentes y esto hace que se tengan que crear alternativas de diálogo que lleven a derribar las barreras de relaciones con otros y que los ejercicios democráticos sean eficientes”.

Se puede considerar como histórico el pronunciamiento del representante del Presidente Santos, Rafael Pardo que subrayó que “la segregación es contraria a la paz. El contraste a la segregación es parte de la agenda del post-conflicto. Las ciudades son hoy el lugar más adecuado para el fortalecimiento de la democracia”.

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http://www.alainet.org/es/articulo/181301

habitat-marisa-y-janet-21oct2016

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